Un viejito y un talón roto crean #NOSTALGIAPACEÑA

¿Algunas vez viste un viejito recorriendo la ciudad de La Paz añorando tiempos pasados y maldiciendo por los cambios?

Foto de Mateo Caballero

Foto de Mateo Caballero

 

El fotógrafo Mateo Caballero realizo un “casting” para encontrarlo y lo encontró,  don David Luna y fue fabuloso. Dice que se comportó como si fuera un actor experimentado.  Entraba en personaje al momento que se tomaba la cámara. Cuando la dejaba volvía a ser un señor divertido y conversador, con cientos de anécdotas para contar, dice el fotógrafo.

Mateo Caballero nació en La Paz el 27 de abril de 1980. Estudió en la Escuela de Fotografía Centro de Imagen de Madrid (España). Sus trabajos han sido publicados en El Ojo Cojo (España), Latinoamérica Exterior (España), Mosaik (Alemania), The Fashion Globe (Inglaterra). Ganó el Premio Eduardo Abaroa en la categoría fotografía digital en 2014 y 2015.  Se rompió el tobillo en un accidente estúpido. Estaba camino a filmar a la isla del sol, se bajo a empujar el auto que no quería arrancar y se quebró el talón de Aquiles. La filmación se postergo, lo atendieron de urgencia y se quedo con el tobillo enyesado por un mes.

Este fotógrafo conceptual debía realizar un ensayo fotográfico para el libro de fotografía 24LP. Las fotografías las tuvo que realizar primeramente en su cabeza y después en una serie de pequeños bosquejos sin tanto detalle. ¿Y esto porque? Le sirvió para ordenar la narración y anticiparse a las dificultades que tenía que superar:  Hacer fotos con un señor de edad con yeso y muletas.

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Le serie debía ser realizada. Incómodo,  acostumbrándose al yeso y a las muletas logro que la atmósfera de trabajo fuera relajada. Costo. No estaba en los planes que la lesión impidiera a Mateo lograr las imágenes que buscaba. El resultado: La serie #nostalgiapaceña. Una serie considerada como “poética”. Posiblemente sea porque el fotógrafo  quiere decir algo a través del personaje. Tal vez sea por esa manifiesta intención de ver la ciudad, de habitarla sin mostrarla, casi dentro de cuatro paredes, como se encontraba durante buena parte del desarrollo de la serie, reflexiono el artista.

Mateo preciso de apoyo para lograr plasmar sus ideas en imágenes. Trabajó en equipo desde el primer momento. La serie no podría haber sido realizada sin apoyo. Además, le gusta compartir las historias que fotografía mientras las va desarrollando. Confía en su criterio, pero siente que, al compartir la narración y los procesos con otras personas, puede ir ajustándolos y lograr un resultado más sensible, finalizo.

Escrito por Carolina Moyano

 

Foto de Mateo Caballero

Foto de Mateo Caballero

El celular, la nueva arma para disparar fotos.

Casi todos tienen uno, algunos tienen dos. En el mundo digital cualquier persona puede tomar una fotografía. En Bolivia existen más celulares que habitantes.  

Para ser un fotógrafo ya no necesitas una cámara. ¿Pero qué? ¿Pero cómo? Así es, en la era millenial. Un teléfono celular puede ser el dispositivo para jugar a ser fotógrafo o simplemente, serlo.  

Según el fotógrafo, Patricio Crooker, la cámara del celular no es una amenaza, es más bien, una herramienta. Si las fotos tomadas con el celular cuentan algo o te hacen pensar, mejor aún.

Patricio es un joven/viejo lobo de mar en temas de fotografía. Nació en La Paz el 25 de febrero del 1975. Es docente de fotoperiodismo, ha publicado más de siete libros de fotografía y coautor de diez fotolibros. Es fundador de la página de instagram: @everydaybolivia, donde se publican únicamente fotos tomadas con celular.

El celular nos acompaña a todo lado. Los hay en blanco, negro,  azul, de cuatro, cinco o seis pulgadas, con carcasas de ositos, corazones o color entero. Tamaño pequeño. Comparte fotos al momento. Y no intimida a la gente.

Cuando un fotógrafo te apunta con una cámara, sales corriendo. Cuando una persona te apunta con un celular, ni te das cuenta.

Fotografía de Patricio Crooker

Fotografía de Patricio Crooker

 

Lo que más le gusta a Patricio de la cámara de su celular, es pasar de desapercibido como fotógrafo, esto le ayuda a sacar fotos más casuales. No recuerda que le hubiese costado tomar un foto con su celular.

¿Cuáles son las fotos favoritas de Patricio? Claro, las de sus hijos, William y Violet. Este dispositivo le permite a Patricio capturar una intimidad con una naturalidad muy especial. Papás bolivianos fotógrafos o no,  continúen tomando cien fotos por minuto de sus hijos, es permitido.

En un mundo de pantallas las posibilidades se multiplican. Las redes sociales han permitido a fotógrafos y aficionados del mundo compartir su trabajo, es increíble. Todo el día la pasamos mirando una pantalla, dependiendo de nuestros interés, encontramos cosas que nos inspiran y nos ayudan a entender mejor el mundo en el que vivimos.  Finaliza Patricio.

Entonces,  estimado lector .¿Qué esta esperando para salir y tomar fotografías? Con una perspectiva única, la suya.

 

Escrito Carolina Moyano

Conversando 24 horas en solo 3

   #conversatorio24LP

 

#conversatorio24LP

Una carpa transparente en el jardín que comparte la Alianza Francesa con el restaurante francés la Bastille, 4  calentadores -de esos de que parecen champiñones- sillas desplegables, Gin de la Republica, vino blanco, vino tinto, picaditos dulces y salados, una tarima con sillas, dos franceses muy agradables y ocho talentosos fotógrafos fueron los ingredientes bases con los que se realizo el primer conversatorio del libro de fotografía 24 horas La Paz , 24LP.

La cita fue el miércoles 4 de abril  a las 19 horas en la Alianza Francesa de la zona sur. Las personas fueron llegando de a gotera. Los fotógrafos llegaron casi sobre la hora. El conversatorio empezaba a la 20:00 horas. Tres eventos en La Paz esa misma noche y gracias a nuestros 8 invitados de honor: los fotógrafos y el curador. El evento fue un éxito, a casa llena.

La ronda de preguntas empezó muy tímida. Los fotógrafos se presentaron y hablaron un poco de sus series y la experiencia de trabajar en el libro. Poco a poco se fueron soltando, la velada se lleno de risas y anécdotas.

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El fotógrafo, Manuel Seoane, hizo carcajear al publico cuando habló de su serie #parejitas, contó cómo logró que las parejas de las plazas posaran para su cámara usando palabras endulzadas y en diminutivos. También contó cómo en su serie #caserasycaseritos, logró que las caseras y caseros de “la 21” posarán coquetas y hasta con un perrito. 

Mateo Caballero cautivó al público hablando de su serie #nostalgiapaceña y cómo creo la serie más poética del libro con el talón de aquiles enyesado.

Claudia Morales nos hizo antojar de una salchipapita con su serie #salchipaperosy salchipaperas, contó  cuantas salchipapas comió y que las salchipaperas de Villa Fátima son más amaditas que las de la Pérez.

Delphine Blast se catalogó como la “black sheep” al ser la única extranjera del grupo. Esta fotógrafa francesa habló de cuanto ama los colores de la cultura boliviana y cómo los aisló en su serie #elgranpoder.

Alexandra Melean compartió su amor por los #mercados y los #panaderos. Y cómo se llega a tener una conexión con las personas a las que retrata.

Pablo Paniagua, con su serie #laderas, hablo de volver a las raíces y tomar fotografías análogas, de salir de las infinitas posibilidades de lo digital y volver a la restricción de solo tener las oportunidades que te daba el rollo de fotos.

Michael Dunn hablo de su serie #largasavenidas, del ejercicio del fotógrafo callejero, de la paciencia , de la observación y el arte de ser invisible.

 Y nuestro querido curador Patricio Crooker, habló con el público de la peculiar  experiencia de trabajar con el equipo 24LP.  Recordó al cronista del libro, Álex Ayala Ugarte y cómo sus 9 e-mailsdiarios hicieron caminar al proyecto.

Patricio cerro la velada con una frase magnífica “Un gran proyecto, si aún no compraron el libro, háganlo ahora”.

El conversatorio duro casi 3 horas, 3 horas en las que el público disfrutó de la exhibición y el diálogo con los fotógrafos.  

Escrito por Carolina Moyano.
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La fotógrafa detrás del estudio callejero del #GRANPODER

La Paz 11:00 am

Una tela negra apegada a la pared con cinta de adhesiva como un lienzo negro. Cuatro asistentes, amigos, super amigos fueron los que apoyaron a la artista en convertir una ajetreada calle en un estudio fotográfico.

 La artista es francesa y es parte del “staff” de fotógrafos de 24LP. Para los que no conocen 24LP, es un libro de fotografía de La Paz en 24 horas. Para los que no conocen a Delphine Blast, nació en un pequeño pueblo francés, Bretaña. Tiene 37 años. Estudio idiomas y Relaciones internacionales. Es fotoperiodista desde los 30 años.

Esta singular francesa tuvo la genial idea de retratar la fiesta de “El Gran Poder” en un estudio callejero.

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El equipo empezó temprano con el montaje del estudio, desde muy temprano ya trajinaba mucha gente por las calles. El lugar elegido, en pocos minutos se volvió imposible. Entonces, manos a la obra. Los 4 asistentes tuvieron que buscar un nuevo lugar. Entre tanto correteo el estudio callejero empezó a funcionar alrededor de las 11 am.

La elección de la sesión fotográfica fue bastante simple y lógica: destacar los trajes de los personajes. Un hombre vestido de botas atigradas con cascabeles, una camisa con una infinidad de vuelos en las mangas , una víbora de peluche en las manos, un sombrero enorme con cóndores bordados  y un “La Paz” escrito en el, es una idea bastante lógica.

Maribel Vernaza, fue quien tuvo “el buen ojo” en seleccionar a los personajes, además de comentarles  acerca del proyecto de Delphine. Un proyecto abierto, una sesión abierta que buscaba retratar la diversidad de la fiesta de “El Gran Poder”, mostrar que todos los bailarines y las bailarinas son bienvenidos, sin importar su procedencia, credo o sexo. 

Aquellos bailarines que querían ser fotografiados eran bienvenidos, incluido a un intrépido fotógrafo que posó con su cámara y su impresora portátil para el lente de la fotógrafa.

Delphine es una apasionada por descubrir nuevas culturas y viajar. Dentro de su trabajo busca mostrar la realidad y los temas que le fascinan. Su trabajo se enfoca en el retrato y la conexión emocional que existe entre su lente y las personas o historias que retrata. Le gusta tanto Bolivia que ya la declaro su “hogar temporal”.

Escrito por Carolina Moyano.